Por: Pablo Emilio Obando A.
La creación del Departamento de Nariño en 1904 constituyó uno de los procesos de reorganización territorial más relevantes de la historia política colombiana durante el tránsito entre el federalismo y el centralismo republicano.
Aunque la historiografía regional ha privilegiado figuras como Samuel Jorge Delgado, Manuel María Rodríguez, Tomás Hidalgo Calvache, Julián Buchely y Fray Ezequiel Moreno Díaz, otros actores civiles y empresariales desempeñaron un papel decisivo en la consolidación del proyecto autonomista del sur caucano.
Entre ellos sobresale Bernardo de la Espriella, comerciante, empresario, periodista y dirigente liberal de origen cartagenero que se estableció en Pasto durante las últimas décadas del siglo XIX. El presente artículo examina su trayectoria política, económica e intelectual, destacando su participación en la construcción de redes comerciales, en la modernización industrial de Pasto y en la defensa del proyecto de creación del Departamento de Nariño.
Asimismo, se plantea que la figura de Bernardo de la Espriella permite comprender cómo las élites regionales impulsaron procesos de integración territorial y desarrollo económico que aún conservan vigencia en la discusión contemporánea sobre inversión estatal y articulación nacional del sur colombiano.
La reciente visibilidad nacional del abogado y dirigente político reactivó el interés por una antigua estirpe familiar vinculada históricamente al Caribe y al sur colombiano: los De la Espriella. Más allá de los debates contemporáneos, esta coyuntura ha permitido volver la mirada hacia uno de los personajes menos estudiados en la formación política y económica de Nariño: Bernardo de la Espriella.
La historia regional ha tendido a concentrarse en los grandes episodios militares y en las figuras eclesiásticas o parlamentarias que participaron en la creación del departamento. Sin embargo, el proceso autonomista del sur caucano también fue posible gracias a empresarios, periodistas y dirigentes civiles que promovieron la modernización económica y fortalecieron una identidad regional diferenciada frente a Popayán y al antiguo Estado Soberano del Cauca.
Bernardo de la Espriella representa precisamente esa generación de dirigentes que comprendió que el progreso político del sur dependía igualmente de la integración comercial, la tecnificación industrial y el fortalecimiento institucional. Su presencia en Pasto no solo dejó huella en la prensa y en el liberalismo regional, sino también en la minería, el transporte y la industria harinera, sectores estratégicos para la economía de finales del siglo XIX.
Hoy, cuando Nariño continúa reclamando mayor inversión nacional en infraestructura, conectividad, comercio fronterizo y desarrollo regional, resulta pertinente revisitar el legado de quienes impulsaron desde temprano la idea de un sur colombiano con autonomía administrativa y capacidad económica propias.
Durante el siglo XIX, las provincias del sur del Cauca experimentaron profundas dificultades de integración con los centros políticos nacionales. La distancia geográfica respecto de Popayán y Bogotá, las precarias vías de comunicación y las limitaciones del aparato estatal produjeron un sentimiento creciente de abandono regional.
La Constitución de Rionegro de 1863, que dio origen a los Estados Unidos de Colombia, consolidó el modelo federalista, pero al mismo tiempo dificultó la creación de nuevas entidades territoriales. Cualquier segregación debía ser promovida por el propio Estado Soberano afectado, situación políticamente inviable en el caso caucano.
Las élites de Pasto, Túquerres, Barbacoas, Obando y Caquetá comenzaron entonces a construir un discurso regionalista basado en tres elementos fundamentales:
1. La necesidad de autonomía administrativa.
2. El control local de los recursos fiscales.
3. La modernización económica del sur.
El proyecto encontró múltiples obstáculos debido a las guerras civiles de 1876-1877 y 1884-1885. Sin embargo, la Constitución centralista de 1886 abrió una nueva posibilidad para reorganizar territorialmente la República.
Fue en este escenario donde emergieron dirigentes regionales capaces de articular intereses económicos y políticos. Bernardo de la Espriella fue uno de los más importantes.
Las investigaciones bibliográficas de permiten rastrear las primeras actuaciones públicas de Bernardo de la Espriella en el sur del país. Oriundo de Cartagena, llegó a Pasto en un período en el que la ciudad comenzaba lentamente a integrarse a los circuitos comerciales nacionales.
Su condición de cartagenero no fue un aspecto menor. Procedía de una región con tradición mercantil, portuaria y empresarial, experiencia que trasladó al sur andino mediante iniciativas económicas innovadoras para la época.
Documentos de 1881 lo registran como prefecto del Caquetá, cargo desde el cual elaboró un importante informe administrativo sobre esa región amazónica. El texto, citado posteriormente por Sergio Elías Ortiz, constituye una de las primeras aproximaciones sistemáticas al territorio del Caquetá desde la administración caucana.
Pero Bernardo de la Espriella no limitó su actuación a la función pública. Su verdadero liderazgo se manifestó en la articulación entre política, prensa y economía.
Durante la década de 1880, Bernardo de la Espriella apareció vinculado al periódico El Correo del Sur, uno de los espacios más importantes del debate político regional. La prensa desempeñaba entonces un papel esencial en la formación de opinión pública y en la construcción de proyectos políticos regionales.
Más adelante, su nombre figuró dentro de la dirigencia liberal de Pasto, particularmente en momentos de intensa polarización política nacional. Su participación en hojas volantes, manifiestos y publicaciones partidistas revela a un dirigente profundamente involucrado en los debates sobre representación regional y descentralización administrativa.
En el periódico Eco Liberal, del 1.º de noviembre de 1897, Bernardo de la Espriella aparece además como presidente del Directorio Municipal Liberal de Pasto, posición desde la cual apoyó activamente el proyecto de creación del nuevo departamento.
Aunque investigaciones posteriores atribuyen al expresidente la propuesta definitiva del nombre “Nariño”, resulta indiscutible que Bernardo de la Espriella integró el núcleo político e intelectual que promovió la separación administrativa del sur caucano.
Su importancia radica no solamente en una propuesta nominal, sino en haber contribuido a consolidar el consenso regional necesario para respaldar la iniciativa ante el Congreso Nacional.
Uno de los aspectos menos estudiados de Bernardo de la Espriella ha sido su papel como empresario y modernizador económico.
El humanista Sergio Elías Ortiz lo describió como un hombre de “vastas iniciativas”, dedicado al comercio, la minería y la industria harinera. Su aporte más significativo consistió en introducir molinos metálicos modernos en Pasto para reemplazar los antiguos molinos de piedra utilizados tradicionalmente.
Esta innovación representó un avance técnico considerable para la economía regional, pues permitió mejorar la capacidad de procesamiento y aumentar la eficiencia productiva.
Asimismo, participó en la creación de una compañía de transporte regional, en la cual figuró como gerente y accionista con un capital importante para la época. La iniciativa buscaba fortalecer las comunicaciones comerciales del sur, uno de los principales problemas estructurales de la región.
Estos proyectos demuestran que Bernardo de la Espriella entendía el desarrollo regional como una combinación de autonomía política y modernización económica. Su visión anticipaba debates contemporáneos sobre infraestructura, competitividad e integración territorial.
La Guerra de los Mil Días suspendió temporalmente las aspiraciones autonomistas del sur. El conflicto afectó profundamente a las provincias nariñenses y dejó graves consecuencias económicas y sociales.
Sin embargo, el final de la guerra y la posterior pérdida de Panamá en 1903 llevaron al Estado colombiano a replantear su estructura territorial y fortalecer regiones periféricas.
En este contexto, las redes políticas construidas durante décadas por dirigentes regionales como Bernardo de la Espriella permitieron reactivar el proyecto de creación departamental.
El Congreso aprobó finalmente la creación del Departamento de Nariño el 5 de agosto de 1904, y la ley fue sancionada el 7 de agosto por el presidente saliente
La figura de Bernardo de la Espriella debe interpretarse dentro del proceso más amplio de formación de las élites regionales colombianas de finales del siglo XIX.
Su legado trasciende el ámbito político. Representó una visión estratégica del desarrollo regional basada en:
– integración comercial;
– modernización industrial;
– fortalecimiento institucional;
– autonomía administrativa;
– conexión del sur con los mercados nacionales.
A diferencia de otros dirigentes exclusivamente partidistas, Bernardo de la Espriella articuló política y economía como instrumentos complementarios para transformar el territorio.
Esa visión conserva vigencia en el presente. Nariño continúa enfrentando desafíos históricos relacionados con infraestructura vial, conectividad portuaria, comercio internacional, desarrollo fronterizo y presencia efectiva del Estado.
Recordar el papel de Bernardo de la Espriella implica reconocer que el proyecto histórico de Nariño no surgió únicamente de decisiones legislativas o disputas militares, sino también del esfuerzo de empresarios y dirigentes civiles que imaginaron un sur colombiano integrado, competitivo y con capacidad de interlocución nacional.
Bernardo de la Espriella fue mucho más que un dirigente liberal de finales del siglo XIX. Su trayectoria evidencia el papel determinante que desempeñaron ciertos actores económicos e intelectuales en la consolidación del proyecto autonomista del sur caucano.
Como empresario, impulsó procesos de modernización industrial y comercial en Pasto. Como periodista y dirigente político, contribuyó a construir una identidad regional favorable a la creación del Departamento de Nariño. Y como integrante de las redes liberales y comerciales del sur, ayudó a consolidar las bases sociales y económicas necesarias para la nueva entidad territorial.
La historiografía regional aún tiene una deuda con su memoria. Reivindicar su figura permite comprender que la creación de Nariño fue el resultado de una articulación compleja entre política, economía y liderazgo regional.
Más de un siglo después, el legado de Bernardo de la Espriella continúa dialogando con los desafíos contemporáneos del departamento: lograr mayor inversión nacional, fortalecer la infraestructura regional y consolidar al sur colombiano como un territorio estratégico dentro de la nación.
