En Pasto, Nariño, una fundación que integra varios abuelitos de avanzada edad de distintos municipios del territorio nariñense, los acoge con amor, alegría y respeto que por sus buenas experiencias le aportan a la vida.
A algunos abuelitos que los dejan en las instalaciones abandonados, donde los empleados les celebran los cumpleaños con tanta alegría y en compañía de todos los usuarios, empleados y directores.
En días anteriores organizaron toda una fiesta para María del Carmen Armero, quien cumplió 100 años de edad, y está a todo dar, porque recorre las instalaciones como si fuera una niña. Lo único que no le entiende lo que quiere decir o quiere contar porque se le dificulta la voz.
Sin embargo, los empleados, cuentan que ella es un amor, no pone problema, es obediente, juiciosa, no le gusta los problemas, sino la amistad porque con todos los demás compañeros se la lleva bien y les muestra una amistad.
“La trajo un joven, quien nos contó que, por razones de estudios y trabajos, no la podía tener en la casa porque no había otra persona que la cuidara. Nos dijo que ella desde muchos años fue la nana, prácticamente María del Carmen fue más que una madre y hoy, la dejó en la fundación Amparo San José por cuestiones de ocupaciones en sus labores diarias”, dijo una de las enfermeras jefes.
Resaltaron que la fundación siempre está pendiente de los cumpleaños de sus usuarios, y esta vez celebraron los 100 a María del Carmen. “Tuvimos una usuaria que cumplió 105 años también le celebramos, ella salió de acá para otra entidad por cambio de la EPS y otras que cumplieron más de 100 años, ya han partido de este mundo”.
Las empleadas que pasan más tiempo con los abuelitos describen a María del Carmen como una mujer bien dócil y para ellos es curioso que en su cama tiene un muñeco, lo abraza y se duerme. “Pese a su edad, ella es consciente que es un muñeco, no sabemos quien se lo regaló”.

La coordinadora administrativa y de Talento Humano de la Fundación Amparo San José, Claudia Ximena Ortiz Cabrera, explicó que la institución viene prestando su servicio hace 77 años en el cuidado, atención y protección de las personas mayores en condiciones de vulnerabilidad.
“Hay servicio de alojamiento, alimentación, servicios de atención en salud como medicina general, enfermería, terapia física, terapia ocupacional, nutrición, psicología y gerontología. En el momento en nómina tenemos 77 personas y 5 más que están por contrato OPS, la mayoría está de planta que son los encargados de la atención de los abuelitos”, explicó la coordinadora.
Claudia Ximena, nos cuenta que cuando trabajaba en la oficina de servicio al usuario, conoció muchos casos y anécdotas, uno de los casos fue cuando les dejaron a un abuelito abandonado en la puerta de la institución, lo cual no entendía que pasaba en el corazón de los seres humanos para dejar a sus propios padres que entregaron todo por su familia y más aún que les dio la vida.

“Un caso bastante duro fue cuando con unidades de bomberos rescatamos a una usuaria que vivía en las peores condiciones en las cuevas ubicadas por el sector del Pedagógico. Sus condiciones eran terribles e infrahumanas, lo importante fue que logramos convencerla, la sacamos de esa cueva y la trajimos a la fundación, donde después de unos días el cambio fue bastante grande para la abuelita de 75 años, que mejoró en todo. Ese trabajo fue muy gratificante para nosotros”, dijo la funcionaria.
Otra de las situaciones o detalles dentro de la institución, es conocer a personas que lo han tenido todo en su vida, otros que han sido grandes profesionales como docentes, militares, médicos, docentes, entre otras profesiones que durante su juventud tuvieron un trabajo estable. “Tal vez por ser de mala cabeza, algunos terminaron en ese estado de vulnerabilidad, en otras se ha visto como los familiares se aprovechan de las condiciones de vulnerabilidad y pérdida de sus funcionales”.
“El trabajar en esta fundación me ha permitido crecer mucho como ser humano y profesional. A visitantes que siempre nos visitan les recalcamos el valor, importancia y los principios que tienen los abuelitos en la familia, no es la cantidad de tiempo sino la calidad de tiempo y cariño que les damos a ellos porque son personas que lo dieron todo por nuestras familias, ellos merecen todo porque esas canitas que tienen significan sabiduría, conocimiento y experiencia”, señaló la coordinadora.
Finalmente, Claudia Ximena, dijo que, si rescatamos esos conocimientos y experiencias de ellos, son un aporte para las nuevas generaciones. “Debemos tener la capacidad de valorar, cuidar, amar y respetar a todas las personas mayores. Nosotros atendemos un problema social que no debería existir y, es el abandono de la persona mayor, creemos que el ser humano llega a una etapa de la vida y como ya no produce lo hacemos a un lado. Pero en ellos encontramos muchos aportes que nos sirven para la realidad de la vida, como seres humanos y para la familia”.
