La violencia vuelve a golpear al municipio de Linares, Nariño, luego de que las confrontaciones de los grupos armados, dejara a varias familias de distintas verdosas deslazadas.
Tras los combates que se vienen registrando, en esa zona, varias familias han tenido que abandonar sus hogares para salvaguardar sus vidas, dejando atrás sus pertenencias, animales, cultivos y todo aquello que construyeron con años de esfuerzo.
La situación está generando indignación y tristeza entre los habitantes de la zona rural, especialmente al ver a niños, adultos mayores y campesinos enfrentarse a una realidad que los obliga a dejar sus tierras y alejarse de sus raíces donde nacieron y crecieron.
Linares, que es una tierra de tradición campesina, trabajo y esperanza, enfrenta nuevamente las consecuencias del conflicto armado y los que pagan los platos rotos son los habitantes de la zona rural.
Hoy, el llamado es a la solidaridad con las familias afectadas y a que las autoridades competentes brinden acompañamiento, atención humanitaria y garantías de seguridad y convivencia.
Señalan que ninguna familia debería abandonar su hogar por miedo, sin embargo, por quedar en medio del fuego cruzado, lo ha obligado dejar sus ranchos y sus parécelas y tener cargar lo poquito y lo necesario para llegar a alojarse al casco urbano de Linares.
Linares necesita paz, tranquilidad y garantías para que sus habitantes puedan vivir y trabajar dignamente en su territorio. Sus parécelas y cultivos quedaron a la voluntad de Dios.
Denuncian que los enfrentamientos entre grupos armados dejaron varias viviendas destruidas y otras afectadas, lo que hizo que desplazara a los campesinos porque no tienen un techo seguro tras los hechos de violencia que afectó las estructuras de sus inmuebles.
Las familias hacen un llamado a las autoridades como Alcaldía y Gobernación de Nariño a que les ayuden a reconstruir la casa de unos adultos mayores que se salvaron de morir, tras lanzar bombas que cayeron en una vivienda.
La adulta mayor afirma que se había levantado a y salió hasta la cocina para tratar de hacer el desayuno, pero de pronto solo escucharon un fuerte estallido que cuando salieron a ver, estaba su casa destruida por completo. Solo fue un milagro de Dios que salvó sus vidas.
Los hechos ocurrieron en la vereda Tambillo de Bravos, donde las bombas retumban a cada momento hasta destruir viviendas. La señora Rosita junto con su familia se salvaron de morir.
