Tristeza y consternación hay en la comunidad de la ciudad de Ipiales, sur de Nariño, luego de que conocieran la lamentable noticia de una joven que le habría puesto fin a su vida.
Se trata de la joven y docente María Fernanda López, quien, de acuerdo a información extraoficial, le puso fin a su vida, las causas son desconocidas. Los hechos son materia de investigación por parte de las autoridades.
El cuerpo de la joven habría sido encontrado por algunas personas allegadas que habrían intentado auxiliarla, pero sus esfuerzos serían en vano porque estaba sin signos vitales.
Tras conocerse la triste noticia, varios sectores se pronunciaron enviando mensajes de condolencias a sus familiares en el municipio de Ipiales, incluso, señalaron en redes sociales que la vieron tranquila, sonriente y hasta dialogaron con ella, pero nunca pensaron que ese momento sería el último encuentro.
La Universidad de Nariño escribió en su cuenta “La Universidad de Nariño expresa sus más sinceras condolencias por el fallecimiento de María Fernanda López, egresada del programa de Comercio Internacional de la Sede Regional Ipiales.
La Institución se solidariza con sus familiares, amigos y seres queridos, acompañándolos en este difícil momento y expresando sus sentimientos de pesar ante esta irreparable pérdida. Elevamos nuestros pensamientos de solidaridad y respeto, con el deseo de que sus seres queridos encuentren fortaleza y consuelo para afrontar esta dolorosa circunstancia”.
Así mismo La Corporación Universitaria Autónoma de Nariño, AUNAR, expresó, a través de un comunicado, “Las directivas de Aunar Ipiales. Nos dirigimos a ustedes en uno de los momentos más difíciles que nos ha tocado afrontar como institución. La partida de nuestra querida docente María Fernanda López Ibarra deja un dolor profundo y un silencio difícil de llenar en nuestros pasillos y aulas. Como directivos, reconocemos la tristeza que embarga a cada uno de ustedes. Es natural sentir desorientación y vacío ante la ausencia de una mujer extraordinaria que dedicó su vida a guiar, enseñar y cuidar a nuestros estudiantes con una vocación impecable.
Sin embargo, en medio de esta penumbra, queremos invitarlos a mirar la huella que María Fernanda dejó entre nosotros. La muerte puede interrumpir la presencia física, pero no tiene el poder de borrar el aprendizaje, las sonrisas, el ejemplo de vida y el afecto que ella sembró en cada rincón de nuestra institución. Su legado vive en cada estudiante que motivó y en cada colega a quien brindó su apoyo. Hoy, la mejor manera de honrar su memoria no es dejarnos vencer por el desánimo, sino permanecer unidos como la gran familia que somos. Apoyémonos mutuamente, escuchémonos en el dolor y sigamos adelante con la fortaleza y el compromiso que ella siempre demostró. Que su pasión por la educación sea la luz que nos inspire a continuar. Acompañamos de corazón a su familia y elevamos nuestros pensamientos por su descanso eterno. Sigamos caminando juntos, con fe, esperanza y la gratitud de haber contado con su presencia en nuestras vidas”.
