Cuando parecía que todo era normal dentro de un hogar donde compartían alegrías y risas entre cinco menores junto a su madre que nunca pensó dejarlos solos. Tres de ellos con discapacidad.
La progenitora trabajaba con normalidad como si estuviera bien, pero hubo un día que se sintió mal de salud, sin embargo, ella siguió con sus labores de todos los días porque debía regresar a su casa llevando algo de comer para sus cinco hijos.
Hubo un día en la que la madre, se sintió muy mal, por lo que se fue al médico, pero la noticia que le dieron los profesionales de la salud, no fue tan buena, le habían detectado un cáncer y al parecer ya estaba avanzado. Ella junto a sus cinco hijos todos menores de edad, regresaron a su tierra natal Ambato, Ecuador, buscando ayuda de sus familiares.
Tras detectarle la grave enfermedad, su hijo mayor que estaba estudiando debió retirarse de la escuela y seguir trabajando para ganar dinero y comprar la comida para sus hermanos.
Estos cinco pequeños no vivían en las mejores condiciones, desde que su madre la internaron en un hospital, donde esperaban un milagro de Dios para que se salvara de ese peligroso mal.
El hijo mayor con apenas 14 años, junto con sus abuelitos, prepararon una cama para esperar a su madre porque tenía todas las esperanzas de que ella iba a regresar recuperada y a continuar con su vida.
Su madre, salió del hospital llegó a su casa, pero no en las buenas condiciones, su salud se fue deteriorando hasta que finalmente falleció dejando a sus cinco hijos huérfanos, su padre no vive con ellos.
La familia reside en una zona de la ciudad de Ambato, Ecuador, tras la muerte de su madre, atraviesan uno de sus momentos más difíciles. La madre de Neiser, el niño trabajador cuya historia conmueve a miles de personas no solo de Ecuador sino de todo el mundo, falleció a los 30 años tras luchar contra el cáncer.
La mujer, oriunda de Santa Rosa, había vivido junto a sus hijos en la Costa. Sin embargo, cuando su enfermedad llegó a una etapa avanzada, regresó a Ambato en busca respaldo de sus familiares.
Ahora, cinco menores de edad quedaron en la orfandad. El mayor tiene 14 años y el menor apenas 3 años. Además, tres de los hermanos tienen diferentes tipos y grados de discapacidad.
Tras el fallecimiento de su madre, los menores quedarán bajo el cuidado de sus abuelos, que deberán afrontar esta nueva etapa familiar, junto a estos cinco niños que quedaron en la orfandad.
La partida de la madre deja a los cinco niños frente a una difícil situación y nuevamente se hace un llamado a la solidaridad de las autoridades, entidades públicas y privadas para apoyar a esta familia.
