Tras los señalamientos del presidente de la ultra derecha en Colombia Abelardo de la Espriella contra el expresidente de la izquierda Gustavo Petro dijo que el actual gobierno engaña a los colombianos para esconder su incapacidad de gobernar al Estado.
ESTO ESCRIBIÓ EL EXMANDATARIO:
Solicitaré la réplica al discurso de Abelardo que busca engañar a la nación para esconder su propia incapacidad.
Que Abelardo no sea capaz de imitar lo que hizo mi gobierno cuando fuimos los que pagamos la deuda que dejó su vicepresidente como ministro de Hacienda de Duque.
Pagamos casi 100 billones de pesos solo de los empréstitos que tomaron del FMI y del subsidio a la gasolina, y de la transferencia a los dueños de las EPS en la época del COVID que se robaron; pagamos hasta el último peso de las deudas externas e internas dejadas por una desastrosa política contra el COVID, y en lugar de aumentar el endeudamiento del país, lo bajamos del 61% al 58% del PIB, que es el valor de la economía; eso demuestra eficiencia de nuestro gobierno. Pagamos la deuda del pasado cumplidamente y no tomamos créditos para financiar el gasto diferente a pagar los compromisos de deuda dejados por Restrepo.
Con todas las trabas puestas por la Corte Constitucional y el Congreso para no gravar a los más ricos e improductivos de Colombia, no solo bajamos la deuda, sino que creció la inversión productiva, el empleo y se redujo la pobreza y el hambre sustancialmente.
El crecimiento económico fue jalonado por la demanda de las familias que vieron crecer sus ingresos en todos los sectores sociales.
Abelardo esconde que subió el presupuesto que presenté al Congreso para poder pagar el bono pensional que mi gobierno creó, pero con deuda y no con los 25 billones ahorrados por los trabajadores que los banqueros, dueños de las administradoras de los fondos privados de pensiones, se llevaron del país y no quieren devolver como la ley ordena. Son 25 billones que Abelardo deja hurtar y reemplaza el robo a las y los trabajadores con deuda que tendrá que pagar toda la sociedad colombiana.
Rechazo la acusación de corrupción sobre mi gobierno de un hombre cuya riqueza solo ha salido del narcotráfico, al cual no solo defendía, sino asesoraba en su versión más sanguinaria.
Abelardo acusa a mi gobierno porque su vida es indefendible.
Solo la estafa a sus clientes y la mentira de un hombre sin principios y de muchas patrias ajenas es la explicación de su ignorancia para manejar el gobierno y delega sus propias responsabilidades y las de su ministro de Hacienda en Restrepo, que solo enseñó en su propia gestión a sobreendeudar a Colombia
Si Abelardo reduce el gasto social y endeuda el país de nuevo, como hizo su vicepresidente antes, condenará la economía colombiana y sus empresas a la quiebra y a la gente de nuevo, al desempleo y el hambre.
La sola aproximación de la megasequia ante la que se ha paralizado como gobernante al no invertir los 8 billones de pesos para la energía solar y los dineros para acueductos y protección de la agricultura productora de alimentos que dejé, muestra un presidente que ganó con trampa y que es incapaz de saber dirigir al país en momentos difíciles.
El Estado gasta, sobre todo, pagando la deuda heredada de Santos y de Duque, elevada por un pago de intereses que son exagerados por una política agresiva del Banco de la República contra la economía solo porque gobernaba el progresismo.
Pero Abelardo no es capaz de exigir la reducción de la tasa de interés que pagamos todos los colombianos a los pocos dueños de la deuda pública interna de Colombia.
Corrupción es vivir de los narcotraficantes.
El que ha vivido de los dueños del narcotráfico se alista a la represión del pueblo porque sabe que no puede resolver problemas. La visita de Rubio no bajó los aranceles que Trump le puso a Colombia y se aprestan es a un acuerdo en donde Colombia no se ve como un pueblo, sino como un territorio para entregar a bajo precio los recursos naturales.
Corrupción es entregar la soberanía nacional y destruir su economía por no tener la valentía de colocarle impuestos a los más ricos de Colombia, y dejar de servir una política de seguridad que nos lleva a enterrar más cadáveres.
