El Gobierno Nacional y el Ministerio del Trabajo dieron un golpe silencioso pero certero contra la clase trabajadora de Colombia: mediante la Resolución 2708 de 2026, decidieron derogar y dejar sin efecto, de un solo plumazo, 11 circulares administrativas que funcionaban como la columna vertebral de la inspección laboral en el país.
Aunque nos quieran vender esta decisión bajo el disfraz de una simple «depuración administrativa», la realidad es otra. Al eliminar estas guías operativas, el Ejecutivo no está limpiando papeles, sino desarmando a los inspectores de trabajo y quitándole a los ciudadanos las herramientas reales para hacer cumplir sus derechos en la calle, en la fábrica y en la oficina.
Sin estos instructivos, el impacto directo en la vida y el bolsillo de los trabajadores se traduce en cuatro pérdidas graves:
DESPIDOS SIN FRENO EN PERSONAS ENFERMAS:
La derogación de la Circular 0049 elimina el procedimiento obligatorio que impedía a los empleadores despedir arbitrariamente a personas con estabilidad laboral reforzada por motivos de salud o discapacidad.
CUENTAS A CIEGAS EN HORAS EXTRAS:
Al borrar las circulares 0101 y 0040, se relaja el control sobre la jornada máxima y el trabajo suplementario en sectores de alta exigencia como la vigilancia privada, facilitando que el tiempo extraordinario laborado no se liquide ni se pague.
INCERTIDUMBRE EN PLATAFORMAS Y TRABAJO DOMÉSTICO:
El desmonte de las circulares 0086 y 0089 paraliza los protocolos de inspección que verificaban el pago de salario mínimo y seguridad social en repartidores de plataformas y trabajadoras del hogar, abriendo la puerta al retorno de la informalidad absoluta.
SINDICATOS DEBILITADOS Y DEFENSAS A CIEGAS:
Sin las circulares 0032, 0088 y 0048, se eliminan los parámetros del debido proceso en los procesos disciplinarios internos y se entorpece la creación de comisiones negociadoras sindicales.
Lo más alarmante es que el propio Ministerio admite en la resolución que estos temas aún necesitan regulación, lo que demuestra que prefirieron dejar desprotegidos a los trabajadores primero antes que tener lista una solución.
Las leyes no pueden quedarse únicamente escritas en el papel; sin herramientas de fiscalización, los derechos de la gente trabajadora simplemente dejan de existir.
