La violencia volvió a cobrar la vida de dos hombres que habían escogido el servicio como forma de vida y de ayudar a garantizar la seguridad de la comunidad en el municipio de Ábrego, Norte de Santander.
Este viernes 25 de septiembre de 2026, el intendente César Augusto Rodríguez Nieves y el auxiliar de Policía Bryan Stiven Lizarazo Torres fueron asesinados cuando se movilizaban en una patrulla por el municipio de Ábrego, Norte de Santander, mientras se dirigían a realizar una actividad de prevención y acercamiento con la comunidad.
De acuerdo con la información entregada por la Policía Nacional, ambos fueron atacados con arma de fuego de largo alcance. César Augusto llevaba 20 años al servicio de los colombianos; Bryan Stiven tenía apenas 19 años y comenzaba su camino dentro de la institución.
Los dos salieron a cumplir con su deber, pero no regresaron a sus hogares. Detrás del uniforme quedaron dos familias, amigos y compañeros enfrentando una pérdida irreparable.
El doble homicidio ocurre en medio de una compleja situación de orden público que ha golpeado recientemente a Norte de Santander. Las autoridades desplegaron operaciones para establecer las circunstancias del ataque y dar con los responsables.
Por ahora, no existe una atribución oficial definitiva sobre la autoría; las investigaciones deberán determinar qué estructura o personas estuvieron detrás de la acción.
Ante el crimen, la Gobernación de Norte de Santander rechazó los hechos y expresó su solidaridad con las familias y compañeros de los uniformados. La administración departamental anunció además una recompensa de hasta $50 millones por información que permita ubicar y capturar a los responsables del doble asesinato.
Mientras avanza la investigación, el dolor permanece en Ábrego y dentro de la Policía Nacional. César Augusto y Bryan Stiven no eran solamente dos uniformados: eran hijos, familiares, amigos y compañeros que llevaban consigo sus propias historias y sueños. Hoy sus nombres quedan unidos a una jornada que debía acercarlos a la comunidad y que terminó convirtiéndose en una tragedia que enluta nuevamente a Norte de Santander.
