Un día después de la masacre de 31 militares en las montañas del sur de Nariño, el 15 de abril de 1996, quienes sobrevivieron a la demencial acción de la guerrilla recibieron mensajes de alto mando de las Fuerzas Armadas exaltando su valor, pero 67 días después del ataque del frente 48 de las Farc, un Tribunal de Honor ordenó su separación absoluta de las fuerzas militares, por faltas al honor militar.
En la masacre del municipio de Puerres, se presentaron tres faltas contra el honor militar, abandono y resignación del mando, no prestar los auxilios requeridos cuando se tenía posibilidad de hacerlo y no adoptar las medidas preventivas para el desplazamiento de la tropa por parte de los comandantes de la guarnición militar a su cargo.
Según la investigación militar, 58 días antes del ataque, un mayor retirado del ejército, al servicio de Ecopetrol, alertó a la base de los Alisales acerca de movimientos extraños, la primera advertencia el 18 de febrero y la segunda el 8 de abril, una semana antes de la emboscada.
El comando del Grupo Cabal, ordenó al subteniente Darío Ernesto Coral Lucero, desplazarse a la base del Páramo y los Alisales, para relevar al capitán Ricardo Vásquez Ríos, para que esté asumiera el mando como oficial de bases, se dispuso de 6 vehículos Avir para realizar el traslado de la tropa.
Coral, había llegado a Ipiales en la mañana y se presentó a las 10:30 en las instalaciones del Grupo Cabal, venía de Facatativá y de inmediato se le ordenó alistarse para salir a la base de Alisales y preparar la visita de inspección de alto mando prevista para el día siguiente.
A las 5.45 de la tarde el oficial es informado de unas explociones cerca de la base del Páramo donde no existe ningún medio para movilizarse y realizar una inspección, en ese momento, en el lugar había 10 soldados y sin suficiente armamento.
La primera información que se tuvo sobre un atentado contra el oleoducto transandino, el ataque había ocurrido a 18 kilómetros de la base de Alisales y por lo difícil del terreno, para llegar hasta el lugar se tardarían entre 7 y 8 horas caminando de noche, en medio de una espesa neblina y con el riesgo de otro ataque.
La emboscada fue en un área de 1.500 metros, había sido muy bien planeada y perfecta como la que ocurrió al Ejército de los Estados Unidos en una base de Arabia Saudita, admitieron los militares que inspeccionaron al otro día el lugar.
Cuando desde el grupo cabal se le pregunto al puesto de Policía en Puerres si la patrulla había pasado por ese lugar, respondieron afirmativamente, luego se dijo que no, lo que contribuyó a generar confusión acerca de lo realmente sucedido.
Fuente: Diario el País
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