En Ipiales, sur de Nariño, recordarán por siempre a uno de los primeros integrantes del gremio de volqueteros que con su propio esfuerzo rejuntó su dinero y compró su primer vehículo, su legado sigue vivo e intacto en todos los ipialeños.
Se trata de Salomón Quiñonez Córdoba, un hombre nacido el 13 de mayo de 1947 y falleció este 2 de febrero de 2026, quien dejó un legado imborrable de trabajo, sacrificio y amor por su familia y por la comunidad en donde lo vioeron nacer, crecer y hasta morir.
Desde muy temprana edad, la vida le impuso grandes responsabilidades, a sus 13 años, tras el fallecimiento de su padre, asumió con valentía el cuidado de su madre y sus hermanas, convirtiéndose en el principal sustento del hogar. Como único hombre de la familia, comprendió desde niño el valor del trabajo y la responsabilidad.
Impulsado por un espíritu incansable y el deseo de salir adelante, sin estudios formales ni conocimientos técnicos, se aventuró a aprender el oficio de conductor. Con esfuerzo, dedicación y sin temor, aprendió por sí mismo a manejar una volqueta, experiencia que marcaría para siempre su vida y su destino. Además, fue el sustento de toda su vida.
Luego de años de lucha y sacrificio, junto a su esposa, en 1984 logró cumplir uno de sus mayores sueños: adquirir su propio vehículo tipo volqueta, con un valor de 13 millones de pesos, fruto de su constancia y perseverancia. Desde entonces, consolidó su trayectoria laboral y se convirtió en uno de los primeros del gremio de volqueteros en la ciudad de Ipiales, y con el pasar del tiempo fue uno de los más reconocidos por su labor.
Quiñonez Córdoba, fue un hombre trabajador, amable, carismático y empático, cualidades que le ganaron el respeto y el cariño de quienes lo conocieron. Su servicio se caracterizó siempre por la responsabilidad y el trato humano. Además, transmitió su oficio y valores a hijos, sobrinos y amigos, dejando una enseñanza basada en el esfuerzo, la honestidad y la responsabilidad.
Aunque con el paso del tiempo y por motivos de salud se retiró de su labor, nunca perdió la ilusión de ver a las nuevas generaciones continuar el camino que él forjó con tanto sacrificio durante décadas.
Hoy, su partida deja un profundo vacío, pero también innumerables recuerdos y enseñanzas. Salomón Quiñonez Córdoba será recordado como un hombre que dejó huella, cuyo legado de trabajo y amor por la familia y la comunidad de Ipiales vivirá por siempre en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
